El consumo habitual de bebidas diet aumenta el peligro de desarrollar un accidente cerebrovascular o demencia

abril 24th, 2017
A muchas personas les encanta tomar Coca-Cola Zero o Coca-Cola Light, y creen que la están haciendo de oro, porque están disfrutando de los beneficios estimulantes de la bebida de la fórmula secreta sin engordar.

Lo mejor es tomar agua. Y es más barato.

La mala noticia es que el jueves pasado (20 de abril), la American Heart Association (American Heart Association – Healthy for Good) publicó los resultados de un estudio en la revista Stroke. De acuerdo a la investigación, los participantes en el estudio que informaron que bebían una o más bebidas endulzadas artificialmente diariamente en comparación con quienes lo hacían menos de una vez por semana tenían casi tres veces el riesgo de desarrollar un accidente cerebrovascular o demencia.

En sus resultados, la revista Stroke expone: “Después de los ajustes por edad, sexo, educación (para el análisis de la demencia), la ingesta calórica, la calidad de la dieta, la actividad física y el tabaquismo, la mayor y más reciente ingesta acumulativa de refrescos azucarados artificialmente se asoció con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular isquémico, demencia por todas las causas y demencia relacionada con la enfermedad de Alzheimer.”
Tomarse una bebida diet al día triplica el riesgo de accidentes cerebrovasculares y de demencia si se lo compara con beber menos de una bebida diet semanal.
Los investigadores dijeron que incluso es mejor beber bebidas con azúcar.
Pero, en todo caso, ciertamente lo mejor es tomar agua.
“Recomendamos que las personas beban agua de manera regular en vez de las bebidas azucaradas o de aquellas que usan un endulzante artificial”, explicó el Dr. Matthew P. Pase, autor del estudio y senior fellow de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston, citado por el diario USA Today.

No basta con que una bebida se publicite como saludable porque no tiene azúcar para que realmente sea saludable.

Es un nuevo golpe en contra de las bebidas endulzadas sin azúcar, comenta el diario de circulación nacional en Estados Unidos, agregando que en el año 2013 Purdue University encontró que las bebidas diet no ayudan a bajar de peso. Otro estudio, de 2007, descubrió que aquellos que beben bebidas diet no tienen menos riesgos de enfermedades al corazón que aquellos que beben bebidas con azúcar.
CBS News indica que al final del período de seguimiento, los investigadores encontraron 97 casos de accidente cerebrovascular, 82 de los cuales eran isquémicos (causados por bloqueo de los vasos sanguíneos) y 81 casos de demencia, 63 de los cuales fueron diagnosticados como enfermedad de Alzheimer.
La American Beverage Association (ABA), que representa a los fabricantes de refrescos (como Pepsi y Coca-Cola), no tardó en reaccionar, defendiendo a los edulcorantes bajos en calorías como elementos importantes para bajar de peso. En la declaración, la ABA dijo que varios otros factores contribuyen a los accidentes cerebrovasculares y la demencia. “Autoridades de seguridad gubernamentales en todo el mundo -así como cientos de estudios científicos- han demostrado que los edulcorantes bajos en calorías son seguros, y no hay nada en esta investigación que contrarreste este hecho bien establecido.”

Chuck Berry en 1988

marzo 20th, 2017

No necesité buscar un CD de Chuck Berry cuando me enteré hoy que había fallecido a los 90 años: mi CD de Chuck Berry está siempre al lado del equipo de música.

También está por ahí el cassette del programa que hicimos para Radio La Clave (92.9 FM) el domingo 4 de septiembre de 1988. (¡Han pasado casi 30 años!) El animador era el clásico Miguel Davagnino.

Tengo marcadas con un destacador amarillo mis canciones favoritas: Almost Grown (que tiene uno de esos coros divertidos), Johnny B. Goode (que va camino a otra galaxia en el Voyager), Little Queenie (que los Rolling Stones tocan con entusiasmo), Sweet Little Rock’n Roller (que tuvo una gran versión de Rod Stewart), Reelin’ and Rockin’ (los Dave Clark Five cubrieron maravillosamente esta canción), Too Much Monkey Business, No Particular Place To Go, Memphis Tennesee (una gran canción para los Animals) y Hail! Hail! Rock ‘n’ Roll.

Por aquellos tiempos (¡han pasado casi 30 años!), yo trabajaba y escribía en la “Revista del Domingo” de “El Mercurio”, y me enteré de que se estaba estrenando en Estados Unidos un documental llamado Hail! Hail! Rock ‘n’ Roll (¡Salve, rocanrol!). El principal productor era el guitarrista de los Rolling Stones (Keith Richards), que ama profundamente la música de Chuck Berry. (En sus primeros tiempos, los Rolling Stones tocaron varias canciones de Chuck Berry, como Come One, Oh, Carol! y Around and Around, una canción de 1958.) El director, Taylor Hackford, el de “Reto al destino”.

Entonces, hice esta crónica, que bauticé “En el nombre del rock”.

Chuck Berry es el rocanrol

Chuck Berry en la Revista del Domingo de El Mercurio el 4 de septiembre de 1988.

 

EN EL NOMBRE DEL ROCK

Estados Unidos le dice “¡salve!” a Chuck Berry, héroe rock de los años 50. Estrenan película y publican libro sobre su vida.

Texto: Alexis Jéldrez

SI tuviera que darle otro nombre al rock, ¿cómo lo llamaría?

-Chuck Berry -respondió John Lennon hace varios años al presentar a este guitarrista, cantante y compositor negro en un programa de televisión.

En nuestro país casi no se lo ha escuchado.

-Algo sonó en la radio -nos dice el animador Miguel Davagnino-. No al nivel de la calidad que tiene. Más se supo de su influencia sobre otros artistas.

El coleccionista de discos rock Carlos Arancibia Castillo nos explica:

-Lo que pasa es que su sello no tenía representación acá. Las radios lo programaron muy poco.

No obstante, medios especializados cotizan a Chuck como el pionero más importante del rock. Desde aquellos tiempos en que se llamaba “rocanrol”.

“Just let me hear some more that rock ‘n’ roll music, any all way you choose it” (“sólo déjame escuchar un poco más esa música de rocanrol, de cualquier manera que quieras”), cantaba John Lennon en la década del 60, pero la letra y la música eran de Chuck Berry. “It gotta be rock ‘n’ roll music, if you wanna dance with me” (“tiene que ser música de rocanrol si quieres bailar conmigo”).

La canción data de 1957. Dos años antes, Chuck Berry la había pegado con su Maybelline, “why don’t you be true” (“por qué no dices la verdad”). El single se alineó en los wurlitzers entre los del patilludo Elvis Presley, del afeminado Little Richard, del gordinflón Fats Domino, del enroscado Bill Haley.

Considerado el primer poeta rock, sus letras reflejan los intereses de la efervescente juventud de la época de Peggy Sue: autos, colegios, chicas, música, wurlitzers, bailes. Abundan en referencias sexuales. Son pervertidas, agresivas. Chuck Berry fija la imagen del artista rock como un “fuera de la ley”.

 

ERA INTERÉS POR EL ESPAÑOL

Chuck Berry es el rock

Chuck Berry es el rocanrol.

En su Roll Over, Beethoven, se mofa de la música clásica:

“You know my temperature is risin’, the jukebox blowin’ a fuse!

My heart is beatin’ rythm and my soul keep a-singin’ the blues.

Roll over, Beethoven, and tell Tchaikovsky the news!”

(“sabes que mi temperatura aumenta, al wurlitzer se le revientan los tubos,

mi corazón lleva el ritmo y mi alma sólo canta el blues.

Apártate, Beethoven: dile las novedades a Chaikovski.”)

El tema de 1956 lo conoció una generación posterior en la versión de los Beatles.

Pero el éxito más notable de Chuck Berry fue Johnny B. Goode, de 1958, la historia de un joven campesino que triunfa como astro rock en la gran ciudad. Johnny llega incluso más lejos: va camino a otra galaxia a bordo del Voyager, como muestra del buen gusto de la cultura terrícola.

También es Chuck Berry el primero en darle preponderancia a la guitarra eléctrica. La usa como un símbolo de virilidad, como un apoyo visual. Recorre el escenario, rodillas flectadas, efectuando su “caminata de pato” (duck walk) mientras puntea melodías con facilidad y rapidez.

Basado en el rythm and blues, su manera de tocar será la base para esos magníficos guitarristas solitarios de los años 60 como Jimi Hendrix, Jimmy Page y Eric Clapton.

A fines de los años 50, todo marcha estupendo para Chuck Berry. Ha impuesto un gran éxito, Sweet Little Sixteen (Dulces 16 años), se muda al barrio más elegante de Saint Louis, crea un maravilloso club nocturno, da recitales junto a Bill Haley o Little Richard…, cuando la chica del guardarropía de su club (una niña de 14 años) acusa a Chuck Berry de trasladarla de Nuevo México a Saint Louis con propósitos inmorales.

Eso es un delito federal.

El prolongado juicio  demostró que ella, pese a su corta edad, trabajaba como prostituta cuando el cantante la conoció, y que había acudido con él por su propia voluntad.

Chuck Berry sostiene que su interés por ella se reduce a que la chica hablaba muy bien español, un idioma que él esperaba utilizar en sus composiciones.

Varios años pasó en prisión.

POCO QUE CONTAR

Chuck Berry, ¡rocanrol!

Cuando recupera su libertad en 1964, ya nada era lo mismo. Su familia lo ha abandonado, su club nocturno ha cerrado, la música rock ha cambiado.

Como en el comentario de Heráclito, ni siquiera él es el mismo: en algún momento, en algún lugar había perdido su modito alegre y despreocupado. Se veía distante, taciturno, amargado.

Nunca tanto como para dejar de cantar. No cree que jamás lo haga, confesó hace poco. Al cumplir 60 años en enero de 1986, uno de sus discípulos, el guitarrista Keith Richards, de los Rolling Stones, le preparó una verdadera fiesta musical. (El primer single de los Rolling fue un tema de Berry, Come On.) El director Taylor Hackford (Reto al destino) filmó la presentación y gestó la película Chuck Berry: Hail! Hail! Rock ‘n’ Roll (Chuck Berry: ¡Salve! ¡Salve!, rocanrol). No hay mucho entusiasmo por traerla a Chile.

Junto con el filme, Chuck ha estado ocupado promoviendo su libro Chuck Berry: The Autobiography (vale como 5 mil pesos). Y amenaza con una próxima obra en la que revelará su activa vida sexual. Aunque, señalan algunos, queda poco que contar.

Es su vicio. No consume alcohol ni drogas. “Siempre he estado sobrio.” Pero las mujeres lo tientan. A pesar de esto, lleva cuarenta años casado con Toddy, madre de sus cuatro hijos. rdd

  • Escuchemos música de Chuck Berry hoy a las 22 horas en Radio La Clave, 92.9 FM.

 

 

 

 

 

Juan Radrigán es puro teatro

octubre 16th, 2016

A MEDIADOS DE DICIEMBRE DE 2012, me encargaron de la revista CARAS entrevistar a Juan Radrigán.

Nos reunimos en el Teatro del Puente el miércoles 19 de diciembre de 2012 a las 11 de la mañana.

Allá, Diego Bernales hizo las fotografías.

Después, cruzamos el Parque Forestal caminando y conversando sobre lo eficientes que eran las empresas de derechos de autor para cobrar en todo el mundo. Tratamos de ingresar al restaurante “El Cuervo” para fumar y tomar café, pero no aceptaban fumadores. Finalmente, nos instalamos en un bonito café de Lastarria.

Nos llevamos muy bien, compartíamos el interés por Job y por el Antiguo Testamento. Y la admiración por Bielsa.

La entrevista la publicó la revista CARAS el 22 de enero de 2013.

Esta es la entrevista.

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Juan Radrigán es puro teatro

  • Si le sacaran el teatro al Premio Nacional de Artes y Representación 2011, no quedaría nada. Ni los huesos.
  • Escribe por lo menos cinco horas todos los días. Lo hace a mano, en hojas blancas, sin líneas.

 

LO sorprendió la llegada de Marcelo Bielsa a Chile. La alegría que le trajo al pueblo. Juan Radrigán (75, tres hijos) estaba craneando una obra basada en el concepto del “asado amargo”, porque siempre nos preparábamos con ilusión para ver a La Roja y terminábamos llorando. “No me dejó escribir esa obra Bielsa, porque empezamos a ganar”.

No es que le falten obras: ya tiene más de cuarenta. El crítico de teatro Agustín Letelier lo considera “la más alta personalidad del teatro chileno en los últimos 30 años”.

Desde 1979, Juan Radrigán es puro teatro. Si le sacaran el teatro al Premio Nacional de Artes y Representación 2011, no quedaría nada. Ni los huesos.

Incluso le ha transmitido este amor inmenso a su hija Flavia, también dramaturga. “Nos leemos las cosas. Nos pedimos consejos. Ella está escribiendo bastante. Ahora tiene una sobre El Criollito, el último de los fusilados, uno que le gustaban los tangos y que mató a un sastre. Ya está terminando ya”.

Con su mujer actual, la actriz Silvia Marín, tiene una hija de 15 años, Rocío. Radrigán cree que también va a escribir. Por ahora, diseña trajes japoneses y va a encuentros de animé.

DESPUÉS DE HACER LAS FOTOS EN EL TEATRO DEL PUENTE, CRUZAMOS EL PARQUE FORESTAL conversando acerca de que le pagan el 10 por ciento de las entradas cada vez que montan una obra suya. Se asombra de que el sistema funciona muy bien, incluso en el extranjero.

Sobre todo ha sido así con “Amores de cantina”, la obra musical que presentará en el Teatro Nescafé de las Artes entre el 16 y el 20 de enero de 2013. Es la quinta temporada del drama. “La han dado harto, y en lugares con mucho público. ¡Los que trabajan son terribles, sí, poh!: María Izquierdo, Ema Pinto, Luis Dubó, y el mismo que estaba ahora en el Teatro del Puente, Fafifo (Francisco Ossa), quien ¡hace un muy buen personaje!”.

Como las obras de Shakespeare, “Amores de cantina” es en verso:

“Lo cabrón es que nacimos

pa’ querer y que nos quieran,

de otro modo perdimos

lo único que nos dieran”.

El dramaturgo reflexiona: “Debe tener algo porque le llega mucho al público”.

En el restorán “El Cuervo” no aceptan fumadores, de modo que nos instalamos en un bonito café del barrio Lastarria. Radrigán pide café con leche. Yo, Nescafé.

Durante 2013 van a estrenar cuatro de sus obras. “Los voy a aburrir con teatro”.

—Es de los que más ha estado presente en los últimos años.

—Sí, persistente. Empecinado en seguir escribiendo.

—¿Qué se siente ser una leyenda viviente?

—¡Ah, es que no me doy cuenta! ¡Ja ja ja! (se ríe con ganas).

—Marietta Santí, crítica de teatro, opina que las leyendas vivientes son Alejandro Sieveking, Egon Wolff, Gustavo Meza y usted.

—Meza es más director, ¿ah? (aclara de inmediato). Tiene algunas obras.

—Pero no una gran cantidad…

—No, ¡ni una gran calidad tampoco! (vuelve a reír).

Sieveking y Wolff merecen el Premio Nacional, opina. “Pero es cada dos años: ¡hay que tener cuidado de que no nos andemos muriendo!”…

Otro fecundo dramaturgo de más de 70 años, Luis Rivano, no le gusta mucho: “Es facho. Después del 73, la única parte donde se podía encontrar libros de izquierda era su librería. Tenía puesta la Cantata Santa María en la vitrina y no le pasaba ninguna hueá. Mucha gente reconoció en la librería de Luis Rivano los libros que les habían sacado en los allanamientos. Por eso no lo quiero”.

 

NO VA MUCHO AL CINE, PERO LE AGRADA LA CIENCIA-FICCIÓN. Le parece sorprendente la película “El gran pez”, de Tim Burton. Disfruta a Beethoven y también a Berlioz y Ravel. Dentro de lo popular, Violeta Parra, Víctor Jara, Rolando Alarcón. Entre los poetas, Oscar Hahn, Armando Uribe (saludamos a su hija Catalina cuando veníamos llegando al local) y Tomás Harris.

Le encanta la cazuela de vacuno.

Si tiene más tiempo un fin de semana, escribe más, o va a ver alguna obra de teatro.

Pero lo que más hace es escribir (“ése es mi quehacer”) y ver a los hijos (“quisiera verlos siempre”). Trata de escribir unas cinco o seis horas diarias, a mano, en hojas blancas sin líneas. Después, lo pasa al computador. Lo ideal, cuenta, es en la mañana, de ocho a una. “Lo que escribo a esa hora es el material en el cual yo confío; el que arreglo después en las noches”.

—¿Corrige mucho?

—Harto, pero en la medida que voy escribiendo, ¿ah? ¡Si para una obra escribo hasta 400 páginas! Decanto mucho.

Una obra son, en realidad, 35 páginas de computador. (Usa el PC sólo para esto; ni sabe lo que son Twitter y Facebook, y tampoco es esclavo de un celular.)

Luis Vera llevó al cine en 1986 una de sus obras, “Hechos consumados”. Radrigán no quedó contento. “Como ejemplo, en la obra mencionan que pasa mucha gente, que pueden ser desaparecidos, cesantes, muertos, y éste para graficar eso puso una procesión de la Virgen del Carmen, con banderitas y toda la hueá. ¡Na’ que ver con la obra! (con mucho énfasis). ¡No entendió re ninguna hueá! O era una concesión para el tiempo en que la hizo, que era en dictadura. Pero, y si no, ¡que no la haga, poh!, ¿no es cierto?”.

 

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En el Teatro del Puente, Diego Bernales fotografió a Juan Radrigán en 2012.

CASI NO VE TELEVISIÓN. “Es horrenda la farándula. Son todos absolutamente estúpidos los de los reality; parecen escogidos con carnet. ‘¿Usted es estúpido?; muéstreme su carnet; ah, ya’ (hace como si estuviera revisando las entradas). ¡Y tan mentirosos!”.

Esa “cosa aterradora de Las Argandoña” le recordó el Palacio de Versalles. “¡Haciendo eso y la gente de los alrededores con muchas necesidades y hambre! ¡Millones y millones en esa tontera absoluta, ridícula! ¡Cuánta estupidez y cuánta pobreza soporta la democracia!”.

Le gustaría hacer algo serio sobre “esa payasada”. Reflexionar con ironía sobre esa “verdadera bofetada”. “No hay para qué insultarlos, porque ellos son un insulto en sí mismos”.

Toma vuelo.

“Y arrasan. Hacen esta cosa que llaman ‘Las indomables’ y arrasan”.

El mismo escozor le producen estas obras livianitas que predominan en cualquier festival de teatro. “Son entretención. El espectáculo no necesita conflicto. Yo digo que hay que desnudar a los personajes, pero sin sacarles la ropa. Cuando este teatro es infinitamente superior numéricamente al otro, significa que estamos mal. Lo mismo cuando abundan los garabatos, que esconden la falta de discurso, la falta de algo que decir”.

En una ocasión, se retiró de la presentación de “El toro por las astas” porque la llenaron de garabatos. El director era Alejandro Goic. “Yo me enojé mucho con él porque podía decir que no, y no lo hizo. Dejó que los actores siguieran metiéndole garabatos”.

—Es curioso, porque usted escribe mucho del pueblo, que habla con groserías.

—Pero yo pienso que se puede cambiar el lenguaje a uno más universal, más humano. ¡Si no hablan todo el día a puro garabato! Eso es una forma de discriminación. Yo le arranco al garabato porque es un recurso fácil.

—Sus pobladores hablan de manera poética.

—¡Claro! (se ríe con ganas). Trato.

En “Las brutas”, Lucía dice: “No tengai mieo, Luciana; morirse es igual que dormir, pero una dispierta en otro lao”. Luciana (abatida) responde: “Claro… ¿Por qué tenimos que matarlos, Lucía? ¿Por qué no poímos vivir?”

—¿Qué dijo Goic?

—Me importaba tan poco lo que dijera (se vuelve a reír); nunca más volví a hablar con él. Es la única vez que me ha pasado eso.

Se queda pensando y dice después: “Me salí no más”.

Nos ofrecen algo más. Un vasito de agua, pido. “Y les voy a cambiar el cenicero”, dice la garzona, severa “porque ya”…

De la nada, Radrigán observa: “Luis Barrales es bueno ahora, ¿no?”. Lo considera el mejor que ha surgido de los jóvenes al autor de “Hans Pozo”, “Las niñas araña”, “Rota”; destaca una de teatro callejero, “La Epopeya de Lucho Chaveta”.

Es hora de almuerzo. Todos están comiendo, pero nosotros tomamos sólo café, y fumamos. Suena música. Una española se sienta a nuestra mesa grande con su notebook y pide una sopa.

—Le gustaron las cosas que hizo Andrés Pérez sobre teatro callejero.

—Sí, me habría encantado trabajar con él en alguna ocasión.

—Antes de irse a Francia, Andrés había danzado en “Lautaro”, de Isidora Aguirre.

—Sí, si yo la vi.

—¿Era buena la obra?

—Sí, y como siempre le faltaba su profundidad. ¡Ella sabía muuucho sobre estructura dramática, sobre cómo escribir!… Sabía mucho, pero en la práctica…

—¿Cómo era como persona?

—¡Buena gente la vieja! (observa con ganas, campechano).

—¿Generosa?

—Sí, pero estaba obsesionada con “La pérgola de las flores”. Tú le hablabas de alguna panadería, le hablabas de la segunda guerra mundial, le hablabas de alguna revolución: “Sí, pero La pérgola de las flores”… ¡Ándate a la chucha! Tenía harto aburrida a la gente.

—Se transformó en un hito.

—Además que no mencionaba a (Francisco) Flores del Campo. ¡No lo mencionaba!, y le sacas la música y la “Tonada de Medianoche”, ¡y sonaste, poh!

Traen los vasos de agua y un nuevo cenicero.

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JUNTO A SU HIJO ECONOMISTA Y FLAVIA piensan instalar una librería donde se tome café, se hagan monólogos, “una cosa bien movida”. Y que atiendan algunos escritores un día de la semana. “Hoy atiende Oscar Hahn, por ejemplo. Lo convidamos. Y dramaturgos: que atienda un día Sieveking (se ríe de la sola idea), Marco Antonio de la Parra”.

—¿Es bonito trabajar con una hija?

—Sí; quisiéramos tener más tiempo. Pero ya lo vamos a conseguir porque estoy prácticamente jubilado (dice, confiado). Este año trabajé en seis universidades.

—Con el Premio Nacional quedó bien económicamente…

—Claro; por eso me quiero dedicar a trabajar con grupos pequeños y desconocidos. La mayor cantidad de teatro, la fuerza, la pujanza está en los extramuros. Se hace mucho teatro en casas desocupadas, en bodegas. Yo trato de ver mucho de ese teatro. Ahí está surgiendo un movimiento bueno. ¡Son todos jóvenes! Y lo hacen a pulso.

Porque el recurso es el Fondart, “que es una especie de circo romano: el que sobrevive lo recibe”.

—Es difícil acceder a eso.

—¡Cuesta tanto llenar esos formularios! (con mucho énfasis). ¡Te preguntan tantas cosas y te obligan a explicar todo: ¿cuándo compró este chicle?, y ¿por qué?, y ¿era necesario?

 

TODO ES TEATRO. CUESTA HABLAR DE OTROS TEMAS; BIELSA ES LA EXCEPCIÓN.

—¿Cómo lo hizo Bielsa para cambiar al equipo chileno?

—Con rigurosidad. Se notaba que estaban jugando a algo y que había ganas de ganar. Iba desde el mínimo detalle hasta el último. ¡Y estos desgraciados que lo hayan echado!, y era de las pocas alegrías que podía tener el pueblo.

—Sería su personalidad: una persona estudiosa, culta…

—¡Iba siempre al teatro! Fue a ver “Hechos consumados” y “Las Brutas”.

—¿Son de sus obras favoritas? ¿Cuáles son sus “hijas” favoritas, fuera de Flavia?

—Fuera de la Flavia no hay nadie (se le escapa). O sea, la Rocío (intenta corregir). Entre las obras, hay una que no hemos dado nunca y que me gusta mucho, “El Príncipe Desolado”. Es la única que no hemos montado.

—¿Por qué?

—Porque dicen que es contra la Iglesia, lo que es una mentira. Es la historia de Luzbel, de cuando fue designado para que fuera el mal. Para que no se derrumbara el Paraíso; “¡si aquí estamos muriéndonos de tedio!”, decían ellos. Algo tiene que pasar… “Vos vai a ser el malo”, le dijeron.

—Bueno, en Job aparece sentado al lado de los ángeles.

—Absolutamente, y haciendo una apuesta ahí con Dios, poh.

—“¡Se las dai facilito a Job!”…

—Claro: “¡Déjamelo a mí, poh!”. Y lo hicieron zumbar. ¡Oye, eso es terrible!: dos dioses, fíjaté, con el pobre… Le mataron las ovejas, le mataron los amigos, le mataron los parientes, lo llenaron de llagas… Y después los huevones vinieron y le devolvieron todo, pero no es lo mismo (reflexivo y con sentimiento). Job debió haberles hecho: “¡Toma, huevón, déjame así!” (haciendo un gesto futbolístico).

—Siempre hablan de Job como símbolo de la resignación, pero él estaba indignado.

—¡Indignadísimo!

—Cuando llegan los vecinos a hablarle, estaba muy molesto.

—¡Furioso!: “Maldito el día en que nací”…

—“Perezca el día en que nací y que fue dicho ‘un niño fue hoy concebido’; conviértase ese día en tinieblas”… (Job, 3,3).

—Eran democratacristianos esos tres amigos que trataban de aconsejarlo, que le dicen que algo tenía que haber hecho (se ríe con ganas de su ocurrencia).

En “El Príncipe Desolado”, Luzbel llega a las puertas del Paraíso con su mujer, Lilith, enferma. Pide que le den remedios. “Pero ellos no pueden entrar al Paraíso porque son el mal. Entonces, la deja en la puerta, y los cuidadores que están ahí son sus hijos”.

Luzbel es un maldito y es eterno, no puede morir. “Dondequiera que va es rechazado. Toda la Tierra es de Dios. No tiene dónde estar. Lo único que quiere (se ríe) es que le devuelvan la muerte. Y no se la devuelven porque se arma el tremendo lío sin el mal, pues”.

—Sin el mal, todavía tendríamos a Bielsa.

—¡Estaríamos bien ahí!, esperando los partidos… (Con asados jugosos y pebre.) No les importó nada. (Cambia de enfoque.) ¡Qué ermitaño el tipo! Calzó muy bien aquí, ¿no? Cuando perdieron con Brasil, estuvo hasta como el amanecer paseándose, pensando.

—En qué actor ha pensado para representar a Luzbel.

—Me encantaría Pancho Melo. Pero el temor a la Iglesia es peor que el temor al Ejército. THE END

 

Dos años después, en enero de 2015, Francisco Melo fue Luzbel en el estreno de “El Príncipe Desolado” en Matucana 100.

 

Carlos Puccio, el otro cineasta cautivado por Rosita Serrano

agosto 15th, 2016

“COMIENZA el baile y suena Pobre caminante de un tocadiscos. Entre los invitados que se animan a salir a la pequeña pista se encuentra Carlos Puccio, hermano del ex ministro socialista Osvaldo Puccio, jovencísimo junto a su señora, Marisol Guerra.”

Así lo describe la periodista Rocío Montes en la revista “Caras”. “Fragmentos de la vida de Bachelet en la RDA: Un casamiento olvidado” se refiere al matrimonio (en 1977) de una pareja de exiliados chilenos en Potsdam, que quedó registrado en un documental donde aparecen Michelle Bachelet con Jorge Dávalos, y Carlos Puccio con la bailarina Marisol Guerra.

Conocí al cineasta Carlos Puccio Huidobro, quien falleció en agosto de 2014 después de una larga batalla contra el cáncer. Lo entrevisté varios meses antes, en noviembre de 2013, en su casa de Heriberto Covarrubias (“casi frente al Cine Hoyts”) acerca de Rosita Serrano.

En 2005, Hans Jörg Koch publicó una biografía en alemán: "Roter Mohn".

En 2005, Hans Jörg Koch publicó una biografía en alemán: “Roter Mohn”. Koch también cuenta con una autobiografía que Rosita había comenzado a escribir.

Durante sus 17 años en Alemania Oriental, Puccio se había dedicado a investigar a la cantante chilena que triunfó en el III Reich. Tenía sus razones. El representante de las fuerzas armadas chilenas ante la Alemania nazi había sido su abuelo, el general de la Aviación Osvaldo Puccio Guzmán.

Nos reunimos a tomar el té en una soleada tarde primaveral. Un par de perros rottweiler nos observan mientras conversamos.

En medio de nuestra charla, lo llama su hermano Osvaldo (el ex vocero de Ricardo Lagos Escobar), quien fue compañero mío en el Instituto Nacional (“¡acá estoy con tu compañero!”, le dijo Carlos a Osvaldo). “Yo nunca compartí mucho con mi hermano este fanatismo por pertenecer al colegio”, me confesó, escéptico, Carlos, refiriéndose al “fervor institutano”…

Pese a que ambos egresamos en 1969 (somos de la famosa “Generación del 69”), no creo que me ubique Osvaldo Puccio Huidobro porque nunca fuimos compañeros de curso. Muy joven, él había sido famoso porque publicitó en la naciente televisión los “caramelos Yo-Yo de Calaf”. (Carlos estaba agradecido de que le recordara esta historia.) Después, Osvaldo, un líder natural, fue presidente del Centro de Alumnos.

Osvaldo Puccio fue embajador de la Concertación en Austria, Brasil y España. En los últimos días ha salido en las noticias por su participación en el directorio de AFP Provida.

Osvaldo egresó del Sexto de Letras, que era mucho más divertido que nuestros cursos matemáticos, y en el cual también estaban el pintor Jaime León, Moisés Valdebenito, Marco Antonio Fernández, el geógrafo Pablo Ventura…

(Otro hermano es el director del Hospital San José, José Miguel Puccio, quien fue médico de cabecera de Bachelet en su primer mandato.)

Tal vez lo más interesante de mi visita fue que Carlos tenía una copia del documento que Rosita Serrano firmó el primero de septiembre de 1940 asegurando que no tenía ascendencia judía. En su documental “Rosita, la favorita del Tercer Reich”, Pablo Berthelon Aldunate afirma que Rosita nunca firmó este documento. “Si no lo hubiera firmado, no habría podido actuar”, dijo Carlos. “¡Si ahí dice, poh! ¡Si no lo hubiera firmado, no existiría el documento!”

Rosita Serrano: La Favorita del III Reich, documental de Pablo Berthelon sobre su tía abuela.

Rosita Serrano: La Favorita del III Reich, documental de Pablo Berthelon sobre su tía abuela.

Pablo es sobrino nieto en segundo grado de Rosita Serrano (cuyo verdadero nombre es María Esther Aldunate del Campo). (No es “sobrino”, como dice en “El Mercurio” Mariana Marusic, coautora de “Rosita Serrano, La cantante chilena del Tercer Reich”, Ediciones B).

Pablo Berthelon está filmando el largometraje "Amapola Roja".

Pablo Berthelon está filmando el largometraje “Amapola Roja”.

Ahora se encuentra filmando la película “Amapola Roja”, con Javiera Díaz de Valdés como protagonista, sobre los años en que Rosita Serrano triunfó en Alemania. Carlos Puccio quería crear un documental sobre ese mismo período. También, me dijo que Hans Jörg Koch había escrito una biografía de Rosita: “Roter Mohn. Das Leben der ‘Chilenischen Nachtigall’ Rosita Serrano. Eine Biographie“. Koch contaba, además, con una autobiografía que Rosita había comenzado a escribir. Carlos Puccio tradujo algunas páginas.

“Yo creo que un problema del documental de Pablo Berthelon es que mostró mucho a su mamá”, me dijo Carlos Puccio, refiriéndose a la cantante Isabel Aldunate, sobrina en segundo grado de Rosita Serrano. (Rosita era prima hermana de su padre; unos primos hermanos muy cercanos; cuando decide instalarse en Chile, Rosita vive largo tiempo en la casa de su primo hermano).

En todo caso, observa Carlos, Rosita “era momia. Ella salía con las cacerolas a protestar en contra de Allende”.

Durante un momento, Carlos va a preparar té a la cocina y me deja solo en el patio con los rottweiler. Yo no estoy muy contento, pero vuelve y no pasa nada. (Igual, es un momento que no voy a olvidar.)

rositaSerranoMe hace pasar a su estudio, y me muestra cortos de documentales. La publicidad de los discos de vinilo de Telefunken que utiliza a Rosita Serrano con el águila de la Wehrmacht en la solapa. “Yo no creo que ella haya sido tan aguerrida como para esconder gente. Eso era muy peligroso en un país en guerra”, dice.

Comenta que a los alemanes les gustaba que Rosita hablara mal el alemán; lo encontraban exótico. Es paradójico que las más conocidas en Alemania eran extranjeras, escribió Puccio en un texto preparado como voz en off para su documental. “Llegadas entre 1937 y 1938, sus voces eróticas tenían un toque de libertad y lejanía. Rosita venía del lejano Chile; Zarah Leander, de Suecia, y Marika Rökk, de Hungría.”

El historiador Cristián Gazmuri comentó el libro de Víctor Farías “Los nazis en Chile”, Editorial Planeta, del año 2000, que acusa de pro-nazi a la cantante: “No deja duda alguna el libro del profesor Farías de que, hasta comienzos de la Segunda Guerra mundial, Rosita Serrano se dejó mimar por la prensa alemana, toda ella controlada, y participó en muchos recitales o ceremonias, oficiales o semioficiales (todo es así en un totalitarismo). Pero deja igualmente claro que en los años 1940, cuando la barbarie nazi se hizo evidente, Rosita Serrano dio conciertos en beneficio de refugiados daneses y judíos en Suecia, hasta el punto que se dictaminó “que sus discos y grabaciones radiales deben ser requisados” (p. 421). Rosita Serrano debió finalmente abandonar Alemania en estado de indigencia, al ser bloqueados sus haberes, debiendo ser repatriada desde Estocolmo. ¿Se le puede acusar, como lo hace el autor, de ser una incondicional de la brutalidad nazi? No me parece.”

Con mucha gracia, Puccio me confidenció que durante mucho tiempo él no había creído cuando le contaron que Rosita Serrano había dicho que Hermann Goering, un gran admirador de Rosita, poseía servicios de oro (cuchillos, tenedores). Por eso, se sorprendió mucho cuando después encontró esa información en otro lado. Dicen que Goering invitó a Rosita al subterráneo a contemplar a su difunta esposa embalsamada.

Hitler y Goering en 1938

Adolf Hitler con Hermann Goering en el balcón de la Cancillería. Berlín, 16 de marzo de 1938.
Crédito: CC BY-SA 3.0 de 

Carlos Puccio pensaba que tal vez una importante autoridad militar nazi le advirtió a Rosita que era mejor que se fuera de Alemania porque iban a perder la guerra. O también podría haber sido Tobías Barros Ortiz, embajador de Chile en la Alemania nazi y padre de la actriz y cantante Carmen Barros (Marianela, del grupo Marianela y Los Gatos).

La orden de arresto es de noviembre de 1943, cuando ya las cosas iban muy mal: los nazis habían sido derrotados en Stalingrado y el norte de África; los aliados habían invadido Italia; Alemania estaba siendo bombardeada. “También en el caso de Rosita Serano (sic) no se hizo ningún arresto. La artista está actualmente en Suecia. Si vuelve al área del Reich, deberá enfrentar un proceso de investigación, ya que es sospechosa de espionaje.” (Un reportaje de la BBC muestra este documento que tenía Puccio. Agrega que llegó a ser tan famosa como las artistas germanas Zarah Leander y Marlene Dietrich. Zarah era sueca. Marlene se había refugiado en Estados Unidos muchos años antes de que asumieran los nazis.)

La chilena que los nazis amaban

junio 10th, 2014
Rosita Serrano: La Favorita del III Reich, película de Pablo Berthelon

Rosita Serrano: La Favorita del III Reich, película de Pablo Berthelon

A silbido limpio, Rosita Serrano, “El Ruiseñor Chileno”, derritió corazones en la Alemania del Tercer Reich. Un concierto a favor de los refugiados judíos le valió la expulsión de ese país. Disfrutó de un nuevo éxito en Estados Unidos, donde incluso grabó en español las canciones de La Cenicienta. Finalmente, murió en la pobreza en Chile. Ella nació un 10 de junio, hace un siglo.

por Alexis Jéldrez

¿Dónde va a encontrar el cineasta Pablo Berthelon una actriz esbelta, de 1 metro 80, hermosa, con maravillosos ojos color esmeralda?

No, definitivamente no va a ser fácil encontrar a alguien que represente a la cantante Rosita Serrano (que nació un 10 de junio, hace un siglo), la gran estrella de la Alemania del Tercer Reich.

Para qué le vamos a exigir que, además, cante de manera inigualable, ¡que silbe como los dioses! Que toque la guitarra como nadie, que la utilice como tambor, que golpee sólo las cuerdas en vez de rasguearlas…

¡Y que tenga su humor, su carisma, su charm!…

Se hace difícil la cosa.

“La impronta de la tía Rosita es única e irrepetible”, afirma la cantante Isabel Aldunate, sobrina de la célebre artista del vodevil. “Ella era una fuerza de la naturaleza, que improvisaba a cada instante: la vida, el canto, todo. Era como un pajarillo libre”.

Rosita Serrano era prima hermana del papá de Isabel.

Pablo Berthelon Aldunate es hijo de Isabel y sobrino nieto de Rosita Serrano, quien nació en Quilpué como María Esther Aldunate del Campo. En salas de cine-arte se exhibió su documental Rosita, la favorita del Tercer Reich, que paga en parte la enorme deuda que tiene Chile con “una estrella mundial; lo mejor que ha dado nuestro país”, en palabras de Valentín Trujillo.

Berthelon se ha propuesto ahora realizar una película de ficción centrada solamente en los años en que Rosita triunfó en la Alemania nazi (entre 1937 y 1943). Allá, durante muchas semanas, Rosita Serrano vendió más discos que las divas vigentes, la sueca Zarah Leander y la húngara Marika Rökk, todas extranjeras, todas sofisticadas, todas sensuales… A los nazis les encantaba en estas divas lo mismo que les reprochaban a las alemanas: que fumaran, que se maquillaran, que manejaran…

Después de perder inmensas fortunas en dos oportunidades, Rosita Serrano falleció en Santiago, en la pobreza más absoluta el 6 de abril de 1997. Muy poca gente llegó al crematorio. Entre ellas, sus amigas Isabel Velasco, Thamar Jaramillo y su sobrina Isabel Aldunate. Estas dos últimas se habían puesto de acuerdo para llevar una casetera con un par de sus canciones: Muñequita linda y My Prayer. En esos momentos, ingresó el líder nazi chileno Miguel Serrano con dos guardaespaldas gigantes tatuados y dijo: “Yo no conocí a Rosita Serrano, pero recuerdo cuando cantaba para el Reich”… Entonces, se adelantó Thamar Jaramillo y lo espetó en voz alta: “Señor Serrano, como dice muy bien, no conoció a Rosita Serrano, y lo que usted representa a ella le daba asco, así que me hace el favor de salir de aquí y dejarnos a los que sí la conocimos”.

Y Miguel Serrano se fue.

“No iba a ser un nazi el que se iba a quedar con las últimas palabras”, comenta hoy Thamar Jaramillo, gerente de Asuntos Públicos de la Cámara de Comercio de Santiago. “La Rosa no me lo habría perdonado nunca. Conociéndola, creo que le habría fascinado que fuera esto lo último que pasó en su entierro”.

Así era Rosita Serrano.

La duda acerca de su afinidad por el nazismo la ha perseguido. La propia cantante confesó en un proyecto de autobiografía que nos facilitó Carlos Puccio, nieto de Osvaldo Puccio Guzmán, agregado militar ante el Reich, y hermano del ex ministro Osvaldo Puccio: “Nunca me ha interesado la política; solamente mi música y los hombres bellos. Mi vida fue una hermosa historia; la viví con todo mi corazón. Fue maravillosa; pero no siempre, también existió mucho dolor. Mis canciones eran mi vida. Mi público era una inyección que me hacía ser graciosa”.

No es cierto que le hayan hecho la cruz porque era nazi, comenta Thamar. “De hecho, ella cantó en Estados Unidos después de la guerra con mucho éxito”.

La escritora Isabel Velasco (hermana de Belisario) afirma: “Ella les cantó a los soldados alemanes; no a Hitler”.

Efectivamente, como menciona el investigador Juan Dzazópulos, Rosita formó parte del programa de entretenimiento para las fuerzas armadas, Kraft durch Freude (“Fuerza a través de la alegría”). “Estaba contratada para cantarles a los soldados alemanes; ése era su trabajo”, comenta Carlos Puccio, un cineasta que también piensa hacer un documental sobre los años de Rosita en Alemania. “La llevaban en un tren (a cantar) a los teatros de los territorios ocupados; a Francia, a Holanda, a los Balcanes. Si te llevaban en esa, tú no estás para levantar el puño, tú haces el saludo nazi. Siempre cantó rodeada de banderas nazis. En los lockers de los soldados, la foto de Rosita estaba al lado de la del Führer”.

Cuando morían los soldados, les encontraban dos fotos, comenta Puccio: la del Führer y la de Rosita Serrano. Ella era la pin-up.

 

CATAPLÚN-CHINCHÍN: AL ÉXITO

 

Rosita Serrano - Roter Moh - Front

Tenía apenas 23 años cuando llega a Berlín en 1937 siguiendo a su madre, la gran soprano lírica Sofía del Campo. Debuta en el Wintergarten, el más grande music-hall y varieté de Alemania. “De pronto, cataplún-chinchín, comencé con un silbido; el público soltó una carcajada. Creo que fui la primera mujer que, no solamente en Alemania, sino que en el mundo entero, silbé en un escenario”, escribió Rosita. “Después canté el Ay, Ay, Ay, de Osmán Pérez Freire, la canción italiana Vieni, vieni, vieni; El Manisero y cuando pidieron repetición, La Paloma”. Este último fue su gran hit, que incluso ha sido utilizado en películas como La Casa de los Espíritus (1993) y El barco (Das Boot, 1981).

(Las versiones que hace Rosita Serrano de las canciones son inolvidables, como las de Caetano Veloso.)

“Esa noche soñé mucho, soñé que triunfaba en los escenarios, que era una gran actriz de cine. Dormí abrazada a mi Pochocha. Soñé con cosas que luego se hicieron realidad”, anotó Rosita.

Dicho y hecho: entre 1938 y 1942 grabó una veintena de discos y participó en media docena de películas. Dzazópulos menciona que llegó a cobrar mil marcos por cantar una noche en los grandes hoteles y cabarets de Europa, donde la presentaron como “El Ruiseñor Chileno”. Solamente para el sello Telefunken grabó más de cien temas. El compositor Michael Jary compuso especialmente para ella éxitos como Amapola roja (Roter Mohn).

 

AMORES A GRANEL

 

rosita_serrano_michael_jary_-_roter_mohnLe adjudicaron un romance con este compositor, pero ella lo desmintió en un documental alemán de 1989. “Durante la época del Reich, decían que yo había sido amante de Goering o de Goebbels, la verdad es que tenía un amante peruano, estudiante de medicina, más joven, y yo lo mantenía”, dijo una vez Rosita delante de Thamar.

Sí es cierto que compartió con Goebbels y Goering, lo que se muestra en el documental de Berthelon. Goebbels la consideraba “una mujer bellísima y un fenómeno vocal”. Goering la invitó a cenar con servicios de oro y de plata y le mostró, en el zócalo, a su difunta esposa embalsamada, relata Puccio.

También le atribuyeron ser amante de Rommel y de Hitler, confesó ella misma riendo.

En 1943, el régimen nazi, tras enterarse de que Rosita Serrano había cantado en Suecia en un recital en beneficio de niños refugiados judíos, bloqueó sus bienes y decretó la requisición de sus discos y registros radiales. Carlos Puccio tiene la orden de arresto, que dice: “En el caso de Rosita Serano (sic), ella no pudo ser detenida. La artista se encuentra en Suecia. En el caso de que vuelva al territorio del Reich, deberá ser procesada, ya que ha sido acusada de espionaje”.

Perdió todas sus posesiones (por primera vez) y se quedó en Suecia, donde contó con la protección del rey Gustavo V (con quien también se le adjudica un romance, pese a que tenía 85 años). “Eran íntimos. El rey habitualmente las iba a visitar porque le encantaba la sopa de cebolla de la tía Sofía (del Campo)”, afirma Isabel Aldunate, que compartió dormitorio mucho tiempo con Rosita. “Su guitarra estaba firmada por el rey de Suecia”.

Después, residió una larga temporada en Grecia (donde se insinuó un affair con el Primer Ministro Georgios Papandreu) y, en 1946, fue contratada por seis meses en Suiza.

Éste es un período estable: tiene 32 años, terminó la guerra, le va bien; es regia, hermosa, canta lindo…

Al año siguiente, mientras realizaba una gira por Egipto, conoció a Jean Aghion, el buenmozo hijo del “Rey del Algodón” y dueño de una gran fábrica de cristales. Pertenecía a una respetada familia judía sefardí. Al poco tiempo se casaron y se establecieron en Alejandría. A Thamar Jaramillo le contó en una carta: “Lo encontré en Alejandría y me siguió con su hijo y nurse a Beirut, Grecia, Estambul, durante casi un año. Yo en gira cantando. Hasta que caí rendida en sus brazos (parece bolero), pero Jean era sabio. En quince años de matrimonio, no tuvimos ningún disgusto”.

 

USÓ TRES HABITACIONES DEL CRILLÓN

 

rositaSerranoXDespués de casi veinte años de ausencia, regresó a Chile en 1948 como una verdadera estrella. Venía acompañada de su esposo, hijastro y secretaria privada, además de seis perros. Se alojó en tres habitaciones del Hotel Crillón (en Agustinas con Ahumada). Estaba contratada para un mes de actuaciones en la Radio Sociedad Nacional de Agricultura y un recital en el Teatro Municipal por la suma de 10 mil dólares, más los pasajes desde Suecia. “Traía tenidas como para vestirse durante seis meses sin repetirse”, comentó la prensa.

En 1949 grabó en español para la RCA Víctor las cuatro canciones de la película La Cenicienta, de Walt Disney. En los años siguientes, se presentó en los centros nocturnos de moda de las ciudades más importantes de Estados Unidos: Nueva York, Los Angeles, San Francisco, Boston, Miami. “En los años 50, ganaba 10 mil dólares a la semana por cantar en el Pierre, el lugar más elegante de Nueva York”, cuenta Thamar.

Un crítico estadounidense comentó que Rosita tenía más chispa que Carmen Miranda y el look de Heddy Lamarr. Ed Sullivan dijo que silbaba mejor que Bing Crosby.

(El comentario sobre Carmen Miranda es exagerado: Rosita amenaza con la sensualidad, pero no la explota; siempre sigue siendo una dama.)

La vida parecía sonreírle una vez más a Rosita, pero la fortuna le tenía preparada otra mala sorpresa. Se encontraban con su marido en París en 1952 (ella tenía 38 años), cuando Gamal Abdel Nasser derrocó al rey Faruk en Egipto, y confiscó todos los bienes de Jean Aghion. Varios años después, dejaron salir a Aghion, quien se dirigió a Italia, donde perdió otra fortuna en los casinos.

Se establecieron en Chile. Rosita se compró “la casa de sus sueños” en Príncipe de Gales 6141 (allí está hoy el Colegio W.A. Mozart), frente al Grange, adonde asistía su hijastro. “La compró a nombre de su marido. Cuando Jean Aghion falleció, en 1962, Rosita heredó la mitad. La otra mitad la heredó Jean-Pierre”, cuenta Isabel Velasco. “Después, Rosita se fue a Alemania, siguió con sus glorias a medias, cada vez menos, la pobre, y cuando quiso volver a su casa, Jean-Pierre (que murió joven) había vendido su mitad a unos parientes de la Rosita”.

Ella no quería que vendieran la casa y le dieran la mitad. Quería vivir en su casa. “Esa fue una lucha que dio cuerpo a cuerpo”. Y perdió. “Cuando yo la conocí, en el año 73, estaba en eso. Se tomó la casa con el diplomático Manuel Bianchi Gundián, pero el jardín no más. No podían entrar. Era una toma bien así de salón, pues, ¿no?, usted comprende. Y no la recuperó nunca, nunca, nunca”, dice Isabel Velasco.

Fue una pena que se anidó en su corazón, al que llegó un nuevo amor, Will Williams, un famoso dibujante de posters en Hollywood. A él se deben los carteles de Quo Vadis y El Manto Sagrado. Williams vino a Santiago y se quedó largo tiempo. Hacía retratos y caricaturas. La pareja tenía continuas peleas. Will solía decir: “Vivir con Rosita Serrano es como vivir en un campo minado, y siempre pisar la mina”.

Pero Will era un hombre viejo también, señala Isabel Velasco. “Cuando Rosita murió, él se había ido, pero volvió y”… (se le quiebra la voz a la escritora). “¡Es tan amiga mía, que me da pena recordar estas cosas!”.

Thamar Jaramillo también lo perdonó ahí mismo: “La Rosa estaba vieja (tenía 82 años), sola en un hospital público, y Will llegó de Estados Unidos, y yo le dije: ‘El hecho de que hayas venido a verla hace que olvide todos los malos ratos que hemos tenido’. Y él me contestó: ‘Ella hizo mucho por mí’”.

Hasta días antes de su muerte Rosita hablaba de lo maravilloso que era su Will, recuerda Isabel Aldunate.

Todos lamentan el olvido en que Chile dejó a Rosita. Isabel Aldunate presentó una solicitud para una pensión de gracia, y se demoraron tanto, que cuando la llamaron para decirle que estaba lista, “El Ruiseñor Chileno” había fallecido hace tres meses.

 

 

rositaserrano

 

 

 

 

rosita_serrano_1939¡Cómo canta esa mujer!

El documental de Pablo Berthelon, que está disponible en DVD, muestra maravillosamente la curiosa manera de cantar de Rosita, llena de originalidad y de improvisación: todo lo intervenía. De repente se cambia a la segunda voz, altera los ritmos. Hace subidas cromáticas. Cambia las letras: “Más te quisiera, rotito chilenito; y todas las noches lo paso, esperándote en mi ranchito”.

El gran músico Vicente Bianchi (94 años) iba a grabar con ella, pero se arrepintió: “Me corrí como pude, porque era muy difícil acompañarla. Una persona que cambia el ritmo o (hace) cosas especiales. Fregado, fregado. A veces se sale del ritmo, o hace otras cosas. Esa era la gracia que tenía, pues, también”.

Bianchi reconoce que ella tenía muy buen timbre.

El célebre pianista alemán Peter Kreuder, que la acompañó tantas veces, escribió en su autobiografía: “A Rosita todo le salía sin esfuerzo; jugaba con sus cuerdas vocales como lo hace un gitano con su violín”.

“Esta forma de cantar responde a su manera de ser”, comenta su sobrina Isabel Aldunate. “En la vida diaria, ella era también una mujer de gritos, risas exageradas, bromas, y todo eso mezclado con su elegancia innata”.

Tanto Isabel Aldunate como Thamar Jaramillo se han comprado sus discos en Alemania, donde aún la veneran.

Thamar explica en una frase su decadencia de los últimos años: “Lo que pasó fue que el estilo de canto de la Rosa pasó de moda. Ella tenía una voz frágil, fumaba mucho y perdió la voz. No cuidó la plata, no cuidó la voz”.

 

Sitios Web

Rosita cantando en el Wintergarten:

http://youtu.be/0qv0pI32XxE

Rosita cantando “Soñar es deseado”, de la película “La Cenicienta”, de Walt Disney:

http://youtu.be/jIXvqjUXph8

Semblanza de Rosita Serrano por Juan Dzazópulos Elgueta:

http://www.operasiempre.es/2010/06/rosita-serrano-el-ruisenor-chileno/

La página de Will Williams, pintor de la Corte de Hollywood (su dibujo de Rosita Serrano aparece en Hollywood Star Portraits, junto a Marlene Dietrich y Marilyn Monroe):

http://will-williams.com/

Interesante página que cuenta la relación de Will Williams con Rosita Serrano:

http://www.hollywoodposters.net/willwill.htm

Biografía de Rosita Serrano por David Ponce:

http://www.fundacionjoseguillermocarrillo.com/sitio/muspopular_rosita_serrano.php

 

 

Entrevista al creador de los papelitos amarillos

octubre 31st, 2011

Una noche de Halloween hace veinte años, yo estaba en Minneapolis-St. Paul (las ciudades gemelas), en Minnesota (Estados Unidos).  Preparándome para entrevistar a Art Fry, el inventor de los “papelitos amarillos” en 3M. Salí a recorrer el Skyway: como hace tanto frío, en esta ciudad unieron las principales manzanas del Centro por arriba, de modo que uno puede circular libremente sin salir a la calle. Los niños disfrazados andaban felices pidiendo trick or treat.

Yo era el Jefe de Redacción de la revista “Siglo XXI – Ciencia y Tecnología” de “El Mercurio”. Me había ganado la Beca Microsoft, un concurso para periodistas tecnológicos que había organizado Instrumentos para la Inteligencia, la empresa que representaba a Microsoft en Chile en ese momento. En el jurado estaban Jorge Andrés Richards y Silvia Pellegrini, directora de la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica en ese tiempo.

El premio consistía en un viaje a Las Vegas, a la feria Comdex, y después a la sede de Microsoft, en Seattle.

Me acompañó el gerente general de Instrumentos para la Inteligencia, Arturo Alba García.

Fue mi primera Comdex; después, cubriría otras cuatro más en Las Vegas.

No era mi primer viaje a Estados Unidos. Seis meses antes había ido a Chicago, a cubrir el Consumer Electronics Show (CES), de verano, donde Commodore y Philips se enfrentaban por el mercado de los CDs interactivos: era el CDTV vs. CD-i.

En la Comdex de octubre de 1991, descubrí que la pelea entre Commodore y Philips no tenía sentido. Una de las sensaciones era “Multimedios”: la importancia del uso de los CD-ROMs en los computadores. “Me parece que los avances hechos para usar multimedios en el PC dejarán obsoletos a aparatos como el nuevo CD-i, de Philips, o el anterior CDTV, de Commodore. ¿Qué sentido tiene poseer un equipo que sólo muestra multimedios si un PC puede hacer lo mismo?” En “El Mercurio”, me retaron por este párrafo. Los de Commodore eran grandes avisadores del diario y llegaron a reclamar que yo no podía descartar el futuro de uno de sus productos. La Editora de Suplementos me llamó a su oficina y me dijo que nosotros no podíamos andar anunciando lo que ocurriría… Sólo teníamos que mostrar lo que pasaba.

El viaje fue tremendamente productivo para la revista “Siglo XXI”. Despaché varias notas sobre la Comdex, otras sobre Microsoft (entrevisté a Nathan Mhyrvold, su gerente de Tecnología); en Seattle, hice un reportaje sobre la Boeing…

Y paseamos por Seattle con Arturo Alba García en un Ford Malibu que arrendamos. Lo hice recorrer toda la ciudad hasta que encontramos la tumba de Jimi Hendrix (le dejé un cigarrillo Advance corto). En un supermercado, descubrí a uno de mis amores: la batería electrónica Yamaha DD-6. Hasta el día de hoy la tengo y me acompaña en mis grabaciones. Me costó 100 dólares. No importa que la tenga abandonada un par de años; la prendo y funciona.

Las relacionadoras públicas de 3M en Chile (María Elena Undurraga y María Teresa Correa) me programaron este viaje a St. Paul para entrevistar a Art Fry. El hotel en el que me alojaron era tan maravilloso, que me costó encontrar el baño…

En el mismo cuarto de hotel recibí a Art Fry. Como las personas realmente grandes, era simple y encantador. (Yo ya había aprendido esto cuando entrevisté a Miguel Torres en marzo de 1990: las personas realmente grandes son simples y encantadoras.) Recordaba remotamente al Caballero Blanco de Alicia A Través del Espejo, ése que inventaba trampas para ratones.

Art Fry no descansó hasta que me llevó a probar la mejor hamburguesa de St. Paul en su Nissan Sentra con una patente que decía “POST IT”. “Mi jefe siempre me dice que debería cambiar de auto”, me confesó.

Era una hamburguesa muy buena. Como para no volver nunca al McDonald’s.

El día anterior yo había estado en las oficinas de 3M, con el gerente de Márketing, quien estaba muy molesto porque usamos la palabra “scotch” como genérico para los papeles adhesivos. Nunca quisieron confesar cuánta plata había ganado 3M con los papelitos amarillos.

Cuando se despidió de mí, Art Fry me dijo: “Ahora voy a mi barrio a convertirme en héroe. Voy a limpiar la nieve”.

Esta nota sobre Art Fry fue publicada el 6 de diciembre de 1991.

 

3M, Art Fry: Módulos Creativos

octubre 31st, 2011

EN 3M funcionan como un montón de pequeñas compañías agrupadas.

Cada una de las 45 divisiones se comporta como una empresa aparte: tiene su propio gerente general; sus ganancias y pérdidas. Una división puede crecer, o morir.

Art Fry piensa que esta estructura es funda­mental para una empresa que está interesada en manejar bien el cambio, y que desee crecer, «y 3M tiene mas tecnologías que cualquier otra empresa en el mundo».

Resulta:

—Cuando entré, 3M era una compañía de 250 millones de dólares. Cuando llegamos a los mil millones de dólares, pensé «bueno, eso sería todo». Cuando llegamos a los 10 mil millones de dólares, pensé «¿cómo lo haremos para seguir?». Vamos en los 13 mil millones de dólares…

Las ventas de 1990 de la Minnesota Mining and Manufacturing Company (nombre legal de 3M; lo usaba hace 80 años cuando sólo fabricaba lija) fueron 13.021.000.000 de dólares. El 6,6% lo destinan a Investigación y Desarrollo, donde trabajan casi 8.000 científicos (son unos $310.000.000.000.)

Cuenta con 90 mil empleados repartidos en 56 países.

—Y porque somos pequeñas unidades individuales agrupadas, pienso que seguiremos creciendo y manejando la diversidad, porque es el mismo principio con el que funciona la economía de libre mercado. La gente ve una oportunidad y la aprovecha. El problema de una econo­mía dirigida, como la soviética, es que simplemente ellos no pueden manejar todos los detalles.

En una administración dirigida —dice Fry—, la información viene de arriba y los de abajo obede­cen las instrucciones. En la funcional, las ins­trucciones circulan hacia arriba y hacia abajo. Y la tarea de la administración es facilitar las cosas.

Piensa que para 3M ha resultado provechoso trabajar en la frontera del conocimiento; tratando de aprehender lo nuevo. «Los de Investigación tra­bajan en esas áreas, y luego las personas de Desarrollo toman esta información y construyen aplicaciones comer­ciales para ellas.»

Este es el inventor de los papelitos amarillos

octubre 31st, 2011

Art Fry me contó que el color amarillo fue pura casualidad. "La gente cree que fue producto de una cuidadosa elección, pero la verdad es que estaba por ahí".

El inventor de los papelitos amarillos, Art Fry, lleva 38 años trabajando en 3M.  No piensa jubilar. Aún desarrolla nuevas tecnologías. Dice que el futuro nos depara un 20% de sorpresas.

EN 3M, el 25% de los productos que tienen en el mercado deben ser nuevos.

No es chiste, porque 3M fabrica ¡65.000 productos!

Los nuevos deben tener máximo cinco años de antigüedad.

Ahí, Art Fry (60, ingeniero químico, casado, 3 hijos, 3 nietos) desa­rrolló los papelitos amarillos engoma­dos, los Post-it Notes, alguna vez consi­derados uno de los 25 productos más útiles de los últimos 25 años.

Cuenta que otro químico de la empresa intentaba lograr adhesivos muy fuertes, muy pegajosos. Por error, le apareció un adhesivo de bajo poder. No se le ocurría qué hacer con él.

—Era muy interesante… —co­menta Art Fry—. El pensó que quizás era un error, y lo intentó de nuevo, y logró exactamente lo mismo. Y en ciencia cuando uno puede repetir algo, es muy interesante.

Tenía características especiales. Muchos de los adhesivos de bajo poder con el paso del tiempo se van poniendo cargantes de pegajosos: cuando uno los saca, destrozan el papel o se quedan ahí pegados para siempre.

Este no. Llegaba a un cierto nivel de «pegajosidad», y después permanecía ahí, inmutable. Por mucho tiempo.

Notable. «Pero en ese momento, na­die sabía exactamente qué hacer con él.»

—Una característica de 3M es que no botamos una idea simplemente porque no calza con lo que estamos haciendo: la diseminamos a través de una serie de mecanis­mos, para transferir el conocimiento por las divisiones.

COMO LA DEMOCRACIA

Art Fry tenía un problema: canta­ba en el coro de una iglesia, y marcaba dónde iba en el misal con un papelito. Y, claro, el papelito se le caía, y se le perdía dónde iba, y le tocaba su turno y estaba perdido. Entonces, Art pensó:

«Me pregunto si yo podría hacer un marcador de libros con este adhesivo de bajo poder, que se pegara suavemente a la página y no se cayera, pero que no rompiera el libro. ¿Cómo funcionará este adhesivo sobre papel?»

Era perfecto. «Y nosotros tenemos esa posibilidad de trabajar 15% del tiempo haciendo lo que nos dé la gana. Además, nos proporcionan un presupuesto ¡Porque qué pasa si tienes buenas ideas y no te dan las facilidades!…»

Le incorporó un fijador, se lo mostró a su jefe, y éste le comentó:

—Art, no es sólo un marcador. Es un papel autoadhesivo. Es una nueva manera de comunicarse.

Fry hizo un montón de muestras y las repartió. Después de 10 hojas, to­dos estaban adictos a los papelitos.

Trabajó nueve meses descubriendo una forma de recubrir los adhesivos.

-Hay revestimiento a ambos lados. El que va arriba es muy sofisticado, porque acepta escritura de todo tipo de lápices, pero no se pega demasiado al adhesivo de la hoja que va encima. Muy intrincado.

Entonces, fue a la administración y pidió gente con tiempo y habilida­des que él no tenía. «Esta es una empresa muy abierta. Cualquiera puede pedirle ayuda a cualquiera.»

—Si yo tengo un sueño o una idea que me excita y creo que tiene mucho potencial, pero requiere habilidades que no tengo, puedo pedir ayuda. Esto es algo muy fuerte. ¡Así funciona la democracia! El Gobierno no te dice «tienes que trabajar en esto». Las personas descubren en qué trabajar. Lo desarrollan y tienen éxito.

UNA ARENGA

Diseñaron un proyecto. Había muchos problemas que resolver. Co­sas que nadie había hecho antes. En 1977, ofrecieron los Post-it en cuatro ciudades. Fue un desastre. Estuvieron a punto de matar el proyecto. No se vendían.

Art Fry acudió donde los dos máximos ejecutivos de su división y los arengó:

—No maten el producto hasta que les  pregunten a las personas que los están usando.  Porque hay personas que los están usando y ellas nos dicen cuánto les gusta. No escuchen sólo a los que les dicen que no pueden venderlo. Ese es un problema diferente, un problema que tiene que ser solucionado -emocionado, suplicante-. Por favor, antes de que lo maten, vayan a las personas que los están usando y pregúntenles. Si les gusta,  encontraremos una manera de venderlo. Si no les gusta, mátenlo.

Motivados por tal plática, los altos ejecutivos partieron ellos mismos a vender los papelitos a una quinta ciudad. Ahora, distribuyeron folletos con muestras gratis. Diez hojitas hicieron el milagro: las ventas se fueron así para arriba.

En 1980, comenzaron a venderlo en todo EE.UU. y Canadá. En 1981, al mundo.

POR DIVERSION

-¿Qué está haciendo ahora?

-Estoy todavía desarrollando nuevos productos, nuevas tecnologías.

Cree que el futuro contiene alrededor de 80% de prolongaciones de lo que conocemos y 20% de sorpresas.

-¿Trabaja con mucha libertad?

-Hago lo que quiero.

-¿El 100% del tiempo?

-Sí.

-¿Pero le encargan proyectos especiales?

-A veces me piden, como ahora que me pidieron que conversara con usted.

-¿Cómo evitan que la gente llegue a cargos administrativos en los que son inútiles?

–Tenemos una progresión con una escala dual. Uno puede ascender por el lado administrativo o por el lado técnico. Por el lado administrativo, uno tiene responsabilidades de gente y de presupuesto. En el lado técnico, uno tiene cada vez más responsabi­lidades técnicas.

Fry ostenta el cargo de Científico de la Corporación. «Tengo responsabi­lidades técnicas no sólo por mí mismo, sino que también tengo que asegurar que la empresa está caminando en las direcciones técnicas correctas.»

No piensa jubilar.

—Aún me estoy divirtiendo.

Desde St. Paul, Alexis Jéldrez

Art Fry es Corporate Scientist de 3M. Desde 1984 pertenece a la Carlton Society, máxima distinción dentro de la compañía.

NOTA:

Art Fry no se cree la muerte. Es simpático. La patente de su Nissan Sentra dice “POST IT”. En St. Paul, es una celebridad local.

OTRA NOTA:

La 3M es importante en St. Paul, y en EE.UU. es la empresa número 17 por sus utilidades: 1.308.000.000 de dólares en 1990. Dedica una enorme cantidad a Investigación y Desarrollo. Le gustan las cosas “que a otra gente le resultaría difícil fabricar: si es fácil, 3M no se interesa”.

RESUMEN

Art Fry, científico de 3M, cuenta cómo inventó los papelitos amarillos engomados, Post-it Notes. De pasada, muestra técnicas que usa esta empresa para mantenerse en la frontera del conocimiento. Piensa que tiene que ver con la democracia y la economía de libre mercado dentro de la compañía.

Apple antes del Macintosh

octubre 10th, 2011

¿Qué hacían en Apple antes del Macintosh? En 1984 publiqué en la “Revista del Domingo” de “El Mercurio” este artículo de una página y media sobre Steve Jobs. Por esos tiempos, nuestras oficinas todavía estaban en Morandé con Compañía, al lado del Conservatorio, muy cerca del Café Do Brasil…

No era fácil conseguir la información, sin Internet ni mail. Y, peor que eso, sin que a nadie le importara quién podría ser Steve Jobs o Apple, for that matter.

Quien más me ayudó fue la empresaria Rosa Melnick. Ella tenía una empresa en Agustinas, muy cerca (se llamaba Teorema), que traía productos Apple.

Mucho tiempo después, me encontré con Rosa Melnick en el Parque Arauco mostrando consolas Sega Genesis. Al final, ella acompañó a Salo hasta sus últimos minutos.

Probablemente, es la primera crónica escrita sobre Steve Jobs o Apple en Chile. También es el primer artículo que yo escribí sobre tecnología.

Nunca dejaba de consultar en los años 80 la valiosa Biblioteca del Instituto Chileno-Norteamericano, donde tenían microfilmes del New York Times y una interesantísima publicación bibliográfica que se llamaba “Current Digest”. En esa biblioteca, María Teresa Herreros me mostró el primer CD-ROM. (En la época en que había dos modelos distintos; el otro era CD-WORM.)

Yo creo que muchos no se imaginan a Apple sin el Macintosh. (Muchos no se la imaginarán sin el iPhone.)

La diagramación estuvo a cargo de mi gran amigo Tomás Castillo Watson.

¡Ah! La joya de la foto es mi Macintosh 512K, sin disco duro, fabricado íntegramente en Estados Unidos. Uno podía estar infinitamente metiendo diskettes y sacando diskettes para conseguir hacer algo…

Un Mordisco Millonario

octubre 10th, 2011

Después de vender su liebre Volkswagen hace ocho años, Steve Jobs, 29, se instaló en el garaje de su casa a fabricar computadores. Le fue bien; en 1983 su empresa vendió casi 1.000 millones de dólares…

PARA los norteamericanos es un héroe, un símbolo, un ejemplo digno de imitar. Steve Jobs, 29, comenzó fabricando computadores pequeños en el garaje de su casa hace ocho años y hoy tie­ne una fortuna de más de 400 millones de dólares. Es la prueba palpable, para ellos, de que todos los ciudadanos pueden llegar a ser millonarios. De que existe igualdad de oportunidades en Estados Unidos.

Hijo adoptivo de una familia californiana de clase media, su primer trabajo lo conseguiría respondiendo a un aviso en el diario que decía: “Diviértase y gane dinero.” Ideal. Se convirtió en el cuadragésimo empleado de Atari. Tenía 18 años y sus estudios se reducían a un semestre en la universidad. Esta empresa era muy especial: las reuniones de comité creativo se hacían con marihuana. . .

Jobs estaba feliz en su trabajo, pero nunca tanto como para no sentir la imperiosa necesidad de partir de allí —con su sueldo en el bolsillo, pelado al cero y con su mochila— hacia la India, en busca de tranquilidad espiritual. No le llegó la iluminación, así que, al cabo de un año, regresó a los Estados Unidos a buscar, sin éxito, a sus verdaderos padres. Luego, se dedicó a la terapia primordial y, por último, a la vida comunitaria.

Finalmente, con su amigo y compin­che Stephen Wozniak, cinco años mayor que él, se dedica a fabricar y vender “cajas azules”, aparatos electrónicos ilegales que permiten hacer llamadas telefónicas de larga distancia gratis.

Pero Wozniak era un pequeño “mago” de la computación y lo que realmente le interesaba era llegar a construir un pequeño computador fácil de usar. Para es­to, ingresan los dos a un club de “computófilos”: el sueño de Wozniak era que sus amigos le llegaran a preguntar: “¿Y tú hiciste todo eso con tan pocos circuitos integrados?”

NACE UN COMPUTADOR

Lo bueno que tiene este par de ami­gos es que se complementan perfectamente —como el gordo y el flaco—, porque Wozniak tenía el genio computacional y Jobs, una visión comercial que ya hubiera querido para sí Gordon Getty. Lo que nin­guno de los dos tenía era dinero.

Hasta que un buen día Wozniak lo­gró construir su pequeño computador con piezas que Jobs había sacado de Atari, y otras que él mismo consiguió en la Hew­lett-Packard, donde trabajaba como ingeniero. Jobs tenía 21 años.

Mientras Wozniak observa la magní­fica máquina que acaba de crear —tal como Miguel Angel miró a su David recién terminado—, Jobs divaga en las múltiples posibilidades comerciales del nuevo “producto”.

Cuando sus amigos del club de computación ven la nueva máquina, todos quieren tener una.

Afirma Wozniak: “Después que diseñé el computador que posteriormente llamaría­mos «Apple I», Jobs me dijo: «Mucha gente quiere construir estos aparatos. ¿Por qué no fabricamos y vendemos un tablero de com­putador personal para ellos?»”

“Hicimos algunos cálculos y llegamos a la conclusión de que no recuperaríamos nuestro dinero. Costaría alrededor de mil dólares diseñar un tablero de computador personal y fabricar algunos. Era poco pro­bable que pudiéramos vender tantos en el club. Pensé que perderíamos todo nuestro dinero, y Jobs dijo: «Sí, perderemos todo, pero tendremos una empresa por única vez en nuestras vidas.» Y yo pensé que eso es­taba bien.”

Para satisfacer la demanda, Jobs tuvo que vender su liebre Volkswagen, y Woz­niak su calculadora científica 65 Hewlett-Packard. Con los 1.300 dólares que reco­lectan, contratan a un amigo para que ha­ga el diseño de un tablero de circuitos im­presos que reduzca la línea de montaje de sesenta horas a seis.

Al momento de patentar un nombre para el computador, no se les ocurría nada. Horas y horas estuvieron pensando… Al fi­nal, Jobs, sacando un mordisco de la man­zana que estaba comiendo, dijo: “Si a nadie se le ocurre un nombre mejor antes de las cinco de la tarde, le pondremos «Apple».”

Se instalaron en el garaje y en un dor­mitorio de la casa de los padres —los adoptivos— de Jobs.

Recuerda:

“Uno podía conectar las piezas a este tablero de circuitos y soldarlas, ¡y funcio­naba!… De manera que lo que íbamos a hacer era fabricar y vender tableros de cir­cuitos vacíos a nuestros amigos. Esperába­mos vender unos cien tableros. Los podía­mos confeccionar con un costo de 25 dóla­res. Pensábamos que si los vendíamos en cincuenta dólares, podríamos sacar una ga­nancia de 2.500 dólares y recuperar nuestros gastos.”

SOLO CON EL MEJOR PUBLICISTA

Pero no tenían dinero para hacer los tableros, de modo que deciden recaudar el efectivo antes. En eso estaba Jobs cuando un negocio de computadores le hizo un pedido de cincuenta tableros. Sus ojitos brillaron con signos de dólares y tuvo una visión de múltiples líneas de montaje pro­duciendo un computador cada siete segundos…

El único problema estaba en que este negocio les exigía tableros completamente ensamblados, para lo cual requerían pie­zas que costaban miles de dólares. Enton­ces Jobs sacó a relucir su mejor arma: un poder de convicción brillante. “Fui a tres distribuidores locales de repuestos electró­nicos y, lleno de loco entusiasmo, los convencí”, es lo que mejor sabe hacer, “de que nos vendieran alrededor de 25 mil dólares en repuestos, a treinta días plazo. No teníamos capital. Nada. Y ellos se jugaron por nosotros…”

 “Construimos cien computadores. Entregamos los cincuenta que nos habían pe­dido en el negocio, y devolvimos el dinero que adeudábamos en 29 días. Nunca volvi­mos a tener problemas de caja.”

Enseguida, intentó conseguir al mejor publicista de la región, Regis McKenna. “No podíamos pagarle a ninguno, de modo que preferimos no pagarle al mejor.” McKenna rechaza dos veces a Steve. A la tercera, Jobs le dice: “Regis, no tengo di­nero para pagarle. Quiero que usted haga nuestra publicidad. Seremos una empresa de computadores con un éxito increíble. Créa­me. Sólo créame. Le pagaré en un año.” El lo miró a los ojos y dijo: “Oquei.” Algo vio en los ojos de Steve: la determinación, la decisión de ser el mejor.

Su primer trabajo fue diseñar el lo­gotipo de Apple, una manzana con un mordisco (en un comienzo incluía también a Newton en su pose favorita: debajo de un manzano).

LLEGA EL DINERO

McKenna le sugirió que se entrevistara con un inversionista dedicado a financiar empresas nuevas, Don Valentine, con el fin de solucionar de una vez y para siempre los problemas de capital. Valen­tine fue a revisar el nuevo computador y encontró a Jobs —que evidentemente no lo esperaba ese día— con sandalias, bluyines recortados, el pelo hasta los hom­bros y barba a lo Ho Chi Minh. Posteriormente, de regreso en su oficina, Valentine llamaría a McKenna para preguntarle: “¿Por qué me mandaste a hablar con este renegado de la raza humana?”

A pesar de este incidente, recomendó la empresa a A.C. “Mike” Markkula, ex gerente de mercadeo de una fábrica de circuitos in­tegrados. Markkula ofreció su experiencia y 250 mil dólares. Jobs y Wozniak empe­zaron a llamarlo socio al tiro. Markkula se consiguió una línea de crédito con el Bank of America, y convenció a dos empresas fi­nancieras para que invirtieran en Apple.

La nueva empresa estaba lista. Lle­garía a ser una de las más grandes de Es­tados Unidos.

Desde un comienzo la pequeña com­pañía lo hizo todo bien: diseñaron un mo­delo elegante y bonito. Jobs exigió que se usara plástico claro y atractivo en vez de metal. Escribieron manuales concisos y sencillos que harían que las máquinas fueran fáciles de usar. Este modelo (el Apple II) ha vendido dos millones de unidades hasta hoy…

Se dice que Apple es la firma de más rápido crecimiento en la historia es­tadounidense. Sus ventas subieron de 2,7 millones de dólares en 1977 a 982 millones en 1983.

Paralelamente crecía la fortuna de Jobs (Wozniak se retiró un par de años para organizar festivales de música rock). Como le gusta contarlo a él mismo: “A los 23 años mi fortuna era un millón de dólares. A los 24, diez millones. A los 25, cien millones.”  Hoy, a los 29 —y todavía soltero—, se calcula su fortuna en 427 millones de dólares.

Así se formó la fortuna de Steve Jobs, una de las más sorprendentes, rápidas y abul­tadas de nuestro tiempo.