Sí existe vida en otros planetas

Sólo en nuestra galaxia, podría haber decenas de miles de civilizaciones inteligentes, estima un experto de la Universidad de Edimburgo.

El problema es que no nos podemos comunicar con los alienígenas: si les mandáramos una señal ahora, no obtendríamos una respuesta antes del año 4010.


La Tierra es tremendamente guapa: tiene el tamaño perfecto, ni muy grande ni muy chica, y está a la distancia precisa del Sol: ni muy cerca que te quemes, ni muy lejos que te hieles.

Es una cosa maravillosa.

Por eso tenemos vida acá.

No es tan corriente eso. Las posibilidades son pocas. Pero el universo es tan grande, que incluso con mínimas posibilidades los resultados son enormes.
Es muy raro esto, pero es verdad: la probabilidad de la vida misma es muy pequeña, pero en un universo tan inmenso, hasta la más ínfima posibilidad es gigantesca.

El universo es tan enorme, que es extremadamente poco probable que la Tierra sea el único planeta en que haya evolucionado la vida, plantea el destacado científico Stephen Hawking en el nuevo documental de Discovery Channel “El Universo de Stephen Hawking”.

Stephen Hawking abrió la polémica

Stephen Hawking abrió la polémica sobre la posibilidad de vida extraterrestre en su programa en Discovery Channel. (Imagen: Gentileza de Discovery Communications).

Hawking añade que es casi seguro que existe vida en muchas otras partes del universo, no sólo en planetas, sino que tal vez incluso flotando en gigantescas naves a través del espacio interplanetario. De pasada menciona incluso que podrían ser agresivos.

“Para mi cerebro matemático, los meros números hacen que pensar en aliens sea perfectamente racional”, señaló Hawking en la serie que debutó el 2 de mayo en Discovery Channel. “El verdadero desafío es averiguar cómo son realmente estos alienígenas”. Y en qué andan.

Carl Sagan, el gran divulgador de la ciencia que dirigía la serie “Cosmos” (1980), citaba frecuentemente la “Ecuación de Drake” para explicar las posibilidades de vida inteligente en otros planetas.

“El autor de esa ecuación que citaba Carl Sagan es el radioastrónomo Frank Drake, quien en 1961 puso todos los factores que permiten determinar el número de civilizaciones avanzadas en nuestra galaxia”, explica con entusiasmo de divulgador el astrónomo chileno José Maza, de la Universidad de Chile, Premio Nacional de Ciencias 1999.

“La Ecuación de Drake le da a uno el número de civilizaciones inteligentes, tecnológicamente desarrolladas que existen en nuestra galaxia, y eso depende de como siete u ocho factores”. Explica Maza: “del número de estrellas que se forman, de la fracción de las estrellas que tienen planetas, de los planetas que están en la zona de habitabilidad, de la probabilidad de que se desarrolle vida en el planeta, de la probabilidad de que la vida evolucione hacia formas avanzadas, de la probabilidad de que las formas avanzadas evolucionen hacia una civilización tecnológica y, por último, del largo de tiempo que vive una civilización tecnológica. Si uno multiplica todos esos factores, le va a dar cuántas civilizaciones tecnológicas avanzadas hay en nuestra galaxia (la Vía Láctea)”.

Hay pocas certezas.

“La incertidumbre es tan grande, que Carl Sagan dice que, en el caso más favorable, si todas las cosas van con viento a favor, podría haber un millón de civilizaciones en nuestra galaxia. Si las cosas van en contra, podría ser una sola la civilización inteligente, la nuestra”, cuenta José Maza.

Como en nuestra galaxia hay 200.000 millones de estrellas, en el caso optimista habría una civilización por cada 200 mil estrellas.

El problema es que las distancias son tan enormes, que no nos podemos comunicar con ellos. “En el caso más optimista habría unos 400 años luz en promedio entre dos civilizaciones. En el caso más pesimista, con una civilización por galaxia, habría unos 3 millones de años luz entre civilizaciones”.

La mayoría de la vida extraterrestre debería ser el equivalente a microbios o animales simples que no son visibles a simple vista.

“La forma de vida más probable que se pueda encontrar en el universo son los microorganismos”, confirma el biólogo chileno Tito Ureta, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, quien lleva más de 30 años dando un curso de Evolución Molecular, pero que también ofrece un curso de mucho éxito sobre vida inteligente fuera de la Tierra, “que es algo menos probable todavía que encontrar vida en otros planetas”. (El curso se dicta en Santiago.)

Ahora, estos microorganismos siempre, en cualquier parte del universo, van a evolucionar. “La evolución es una cosa que tendría que ser universal”, sostiene Ureta. “En la Tierra, los animales visibles a simple vista aparecieron en los últimos 500 millones de años, y pasaron 4.000 millones de años antes de que aparecieran”.

APARECEN MÁS SISTEMAS SOLARES, MÁS PLANETAS

Cuando Carl Sagan hace sus predicciones, basándose en la “Ecuación de Drake”, no se conocían otros sistemas solares. Hoy, se han descubierto más de 400 planetas que están fuera de nuestro Sistema Solar (se les llama “exoplanetas”). Esto aumentó las posibilidades de vida extraterrestre.

En febrero del año pasado, el científico Duncan Forgan, de la Universidad de Edimburgo, publicó sus propias estimaciones en la “Revista Internacional de Astrobiología”.

Duncan Forgan. (IfA)

De acuerdo a un artículo en la BBC, lo que hizo Forgan fue simular una galaxia similar a la nuestra, permitiéndole desarrollar sistemas solares basándose en lo que ahora se sabe de la existencia de los exoplanetas.

Luego, sometió estos mundos extraterrestres a distintos escenarios.
El primero supuso que es difícil que se forme la vida, pero fácil que evolucione. Así obtuvo 361 civilizaciones inteligentes en la galaxia.

Un segundo escenario supuso que la vida se formaba fácilmente, pero que la evolución es compleja. En estas condiciones, obtuvo 31.513 formas de vida extraterrestre.

El último escenario consideraba la posibilidad de que la vida pasara de un planeta a otro por medio de colisiones de asteroides, una posibilidad que también mencionó Hawking en su documental y que podría haber sido la causa de la vida en la Tierra. Con este esquema, consiguió 37.964 civilizaciones inteligentes.

-¿Cuál es el número que considera realmente más probable? –le preguntamos por mail a Duncan Forgan.

-Yo espero que el número real esté más cerca de las decenas de miles –contestó Forgan.

-¿Existe alguna remota posibilidad de contactarse con ellos?

-Desgraciadamente, no. Aunque existan decenas de miles de civilizaciones en la galaxia, lo más probable es que estén separadas por enormes distancias. La velocidad a la que las comunicaciones pueden viajar es a la velocidad de la luz (300 mil km/segundo; 1.080.000.000 km/h). La galaxia mide 100 mil años luz de lado a lado. (Un año luz es la distancia que recorre la luz en un año: son casi 10 billones de kilómetros.) Esto significa que las señales demorarían 200 mil años en ir y volver. Aunque los aliens podrían estar un poco más cerca, mi investigación indica que no estarían mucho más cerca, quizás a mil años luz de distancia. Esto significa que si les enviamos una señal ahora, no obtendríamos una respuesta hasta el año 4010.

Además, las civilizaciones tienen que existir al mismo tiempo para comunicarse. El número “decenas de miles” es a través de toda la historia de la galaxia (alrededor de 10.000 millones de años), dice Forgan. La probabilidad de comunicarse es baja.

COMO LA CRUZ DE ARTURO MOYA GRAU

Para tratar de entenderlo, el astrónomo José Maza lo pone en estos otros términos: “En el caso más favorable, con viento a favor en todos los parámetros, podríamos obtener una civilización por cada 200 mil estrellas. Si en Santiago vivimos 6 millones de habitantes, debe haber 1 millón de casas. Imagínese que le dijeran que en cinco casas de Santiago está esa cruz de oro y diamantes que buscaban en una teleserie” (Se refiere a “La última cruz”, de Arturo Moya Grau, 1987, con Carolina Arregui.). “Significaría que en una casa de cada 200 mil casas está esa cruz. Uno tendría que golpear 200 mil puertas antes que una persona me diga: “Sí, yo la tengo”.

Entonces, lo más lógico sería ir a la televisión y decir: “Estamos buscando esta cruz de oro”; o mandar un mensaje radial. Uno no iría casa por casa.

Esto es lo que hace el mensaje del Voyager, que hizo Carl Sagan, justamente también, junto al radioastrónomo Frank Drake.

“Entonces, para comunicarse con civilizaciones extraterrestres lo que uno tendría que hacer es mandar señales, mandar ondas de radio”, señala Maza.

De manera inversa, lo otro que se ha pensado es que, si existiera en alguna parte una civilización, arrojaría ondas, y para recibirlas está el radiotelescopio de Arecibo que aparece en la película “Contacto”, con Jodie Foster.

Si bien hasta ahora en Arecibo no se ha recibido ninguna señal del espacio que no pueda ser explicada por causas naturales, Hawking comentó en su programa que en Ohio sí se recibió una señal extraña en agosto de 1977. Le llaman la señal “Wow!”, porque el científico que la descubrió anotó esa expresión al lado. Duró 72 segundos y no tiene explicación.

La única señal inexplicable que se ha recibido del espacio es la "Wow! Signal". (The Ohio State University Radio Observatory and the North American AstroPhysical Observatory, NAAPO)

Lo frustrante, dijo Hawking, es que tal vez esa señal demoró 200 años en llegar acá. Y si enviáramos una señal de vuelta en la dirección correcta, demoraría otros 200 años, y quienes la enviaron ya no estarían allí.

SALUDOS CORDIALES DESDE ACÁ

Durante los últimos cuarenta años, los terrícolas hemos estado enviando aplicadamente señales amistosas, de frente y de perfil, al espacio exterior, y éste fue otro de los trabajos fundamentales de Carl Sagan, que muchas veces colaboró con Frank Drake. A comienzos de los años 70, se lanzaron las naves Pioneer 10 y 11, las primeras que abandonaron el Sistema Solar. Llevaban unas placas con figuras desnudas de un hombre y una mujer (se temió la censura de los sectores conservadores), junto a símbolos que intentaban explicar de dónde provenían las naves.

El Mensaje de Arecibo

El Mensaje de Arecibo

En 1974, Drake y Sagan participaron en el envío del Mensaje de Arecibo, una señal que se envió una sola vez por medio de ondas de radio al grupo de estrellas M13, a unos 25 mil años luz de distancia. Dentro del mensaje se incluyeron los números del uno al diez, un dibujo del Sistema Solar, un gráfico de la doble hélice del ADN, una figura humana y la dimensión de la antena transmisora en Arecibo.

Para llegar a su destino, demorará 25 mil años, y, si mandan una respuesta, otros 25 mil años, de modo que no existe ninguna posibilidad de conversar con estos extraterrestres.

El mensaje más completo es el disco dorado del Voyager, la obra de arte de Sagan. Las naves Voyager 1 y 2 llevan una verdadera cápsula de tiempo, que incluye la canción “Johnny B. Goode”, de Chuck Berry, junto al Concierto de Brandeburgo número 2, de Bach. También va un mensaje de Jimmy Carter, entonces Presidente de Estados Unidos: “De las 200.000 millones de estrellas en la Vía Láctea, algunas pueden tener planetas habitados. Si una civilización intercepta el Voyager y puede comprender estos contenidos, éste es nuestro mensaje: Estamos tratando de sobrevivir a nuestro tiempo para vivir en el vuestro. Esperamos que un día, tras resolver nuestros problemas, nos unamos a una comunidad de Civilizaciones Galácticas.”

Debido a las críticas que recibieron por las figuras desnudas en la placa del Pioneer, se incluyó ahora sólo una silueta de la pareja…

LAS CONDICIONES DE LA VIDA

Para que se dé la vida en cualquier parte se necesita estar a la distancia precisa de la estrella (ni muy cerca ni muy lejos: lo que llaman la “zona de habitabilidad”), y tener agua, nitrógeno y oxígeno. “Sin agua, no hay posibilidades”, observa Tito Ureta. “Si hay agua, podría ser, pero podría no ser también”.

Uno de los problemas de los centenares de exoplanetas es que se ha descubierto sólo a los más grandes, porque los más chicos no se ven con los instrumentos actuales. (En esto podría ayudar el formidable E-ELT, que se instalará en Chile.) Es como si fuera fácil descubrir a los Júpiter y a los Saturno de los sistemas solares, pero no así a la modesta Tierra. “No sólo son muy grandes los planetas que han encontrado, sino que, además, están demasiado cerca de su estrella, a grandes temperaturas”, nota José Maza. “Se calcula que tienen una temperatura de cómo 1.000º C”. La gran mayoría no está en la “zona de habitabilidad”, un área que se caracteriza por tener una temperatura de entre 0 y 100º C, para que el agua esté líquida. En el caso de nuestro Sistema Solar, esta zona es desde más acá de Venus hasta Marte.

El mensaje del Voyager

Carl Sagan dedicó toda su energía a enviar el mensaje del Voyager.

Esto de las condiciones necesarias para que se dé la vida tiene que ver con cuán universales son las leyes de la bioquímica, explica Tito Ureta. “La bioquímica es la base de los seres vivos, que permite los intercambios de energía”.

Hawking mencionó que algunas leyes de la física son “universales” (funcionan en todo el universo), como es el caso de que no se puede superar la velocidad de la luz.

Ya mencionaba Tito Ureta que la “evolución” es algo que debe ser universal.
Algunos piensan que las leyes de la bioquímica son universales, pero eso hay que comprobarlo todavía.

En todo caso, la vida toma formas inusitadas. En la Tierra han encontrado seres vivos que, en vez de usar oxígeno, usan azufre, hierro y funcionan con una química distinta, observa Ureta. “Son formas quimiolitoautotróficas” (como las laboriosas bacterias que realizan la biolixiviación del cobre).
Este tipo de formas rarísimas de vida podría existir en una de las lunas de Júpiter, que se llama Europa. “Hay indicios de que tendría un gran lago congelado, y debajo de esa enorme costra de hielo, podría haber un océano líquido, en el que podría haber vida”, comenta José Maza.

Hawking también menciona el caso de Europa. El profesor Brian Cox, de la Universidad de Manchester, sugirió en una serie de la BBC que se debería revisar Europa, Titán (un satélite de Saturno) y Marte, donde se han encontrado restos de agua.

“Si alguna vez hubo vida en Marte, es improbable que haya sido algo más sofisticado que simples y robustas bacterias que pudieron sobrevivir en condiciones que la mayoría de las formas de vida habrían encontrado terriblemente desagradables”, afirma el investigador escocés Duncan Forgan. “Sospecho que la simple vida bacterial es probablemente muy común. No me sorprendería si la encontramos en nuestro propio Sistema Solar (en Europa, en Titán o en Encélado, otra luna de Saturno). Con respecto a encontrar vida inteligente, sospecho que debe ser moderadamente común, pero en una galaxia tan vasta, resulta bastante insignificante y totalmente imposible de contactar. La mayoría de las teorías científicas desde Copérnico comienzan con la premisa de que la Tierra y sus ocupantes no ocupan un lugar especial en el universo. ¡Espero vivir hasta el día en que eso sea demostrado”.

Lo otro sería que fuéramos el único planeta habitado en el universo.

-Seríamos el premiado de nuestra galaxia, que tiene 200.000 millones de estrellas –acota José Maza-. Pero, por otro lado, hay 100.000 millones de galaxias, y si en esta galaxia hay un premiado, que somos nosotros, a lo mejor hay un premiado en cada galaxia.

No estamos solos.

Sólo en nuestra galaxia, podría haber decenas de miles de civilizaciones inteligentes, estima un experto de la Universidad de Edimburgo.

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